La ocasión, para quién es la canción, tu relación con esa persona, el ambiente y la voz deseados, más unos cuantos recuerdos concretos. Los nombres y los detalles marcan la diferencia entre una canción genérica y una personal.
La base se rellena rápido: ocasión, nombre del destinatario, tu relación con él, ambiente deseado, estilo musical y tipo de voz. Solo con eso ya nace una canción utilizable, pero sigue siendo genérica, porque no contiene nada que valga únicamente para esa persona.
La diferencia está en el campo de los recuerdos. Dos o tres cosas concretas valen más que diez adjetivos. El perro que se llama Nero, las vacaciones cada año en el mismo sitio, la frase que toda la familia conoce, el oficio, la costumbre rara del desayuno. Esas son las líneas de las que la gente se ríe.
Los apodos y la forma en que realmente te diriges a esa persona también entran. Una canción que canta 'papá' mientras todos dicen 'papi' suena al lado de la realidad. Lo mismo vale para la grafía de los nombres: cópialos exactamente como los escribe el destinatario.
Lo que no hace falta son direcciones, fechas de nacimiento u otros datos sensibles, salvo que de verdad deban entrar en la canción. Para la entrega basta tu dirección de correo, que no se usa en la letra.
Si se te olvida algo, no pasa nada. Las muestras son ilimitadas y gratuitas: rellena el formulario otra vez añadiendo el recuerdo que falta y compara las dos versiones. Solo cuando haya una versión que encaje, pagas.
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